Y me fume un cigarrillo dentro de tu canalillo. Y me lie un porrito con ganas de metértela un poquito. Nunca te comprenderé, nunca te entenderé. Pero aun así insisto te quiero, te deseo y te adoro. Eres mi todo sin más reprimenda que la del menda, que se sienta conmigo en la escalera. Sin más precisión que la de Dios que descifra en tu oído besos prohibidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario